miércoles, noviembre 29, 2006

Libros (IX): Rayuela

Hay muy poco nuevo que decir acerca de esta obra maestra de Cortázar, un libro absolutamente único (y, desde luego, no voy a ser yo quien lo diga). De momento, sólo lo he leído en el orden "a saltos", pero probablemente pronto me anime a seguir el otro, dicen que la obra se convierte en algo completamente distinto. Únicamente diré que es un libro fascinante, y que por supuesto lo recomiendo a cualquiera.




En fin, que el poner este comentario chorra acerca de una novela de este calibre era una mera excusa para poder copiar aquí mi fragmento favorito, posiblemente el mejor capítulo de un libro que nunca haya leído:


7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


2 comentarios:

J. R. Bizarro dijo...

Magnífico. No he leído 'Rayuela' (una de mis tantas asignaturas pendientes), pero Cortázar ya me embrujó con 'Historia de cronopios y de famas', una obra que fue, durante un tiempo, mi libro de cabecera. Te lo recomiendo, sr. Anotnio, si no los ha leído ya.
Salud!

domitila dijo...

Encantador.
Jugar al cíclope, divertirse mirandose...eso es romance, no la velas encendidas, no las rosas, no los chocolates...sólo tocar su boca.
Gracias por tu Blog!!