miércoles, julio 05, 2006

Una de Nietzsche

Hoy me he levantado profundo, y me ha dado por releer un puñado de aforismos de los muchísimos que hay en "Aurora", de Friedrich Nietzsche. Ya había leído el libro entero antes, y me gusta hacer esto de vez en cuando.

Sin ninguna duda recomiendo su lectura, pues, aunque es algo duro de leer a ratos (no tanto como la mayoría de la gente piensa), me encantan su forma de pensar (estoy de acuerdo en muchísimas cosas), y la forma en que critica la moral establecida.

A continuación, un puñado de sus aforismos casi al azar (los que más me han gustado de los que he leído esta mañana):


La ilusión del orden moral:


No hay necesidad eterna que exija que toda falta haya de ser pagada y expiada. Creer en esta necesidad fue una ilusión terrible de dudosa utilidad. Igualmente, constituye una ilusión creer que todo lo que se considera como una falta lo es en realidad. No son las cosas las que han amargado así a los seres humanos, sino las opiniones que éstos se forman de cosas que no existen.

Danae y el Dios oro:

¿De dónde procede esa significativa impaciencia que convierte hoy al hombre en criminal, en situaciones que explicarían más bien la inclinación contraria?

[...]

Sin embargo, en esta impaciencia y en este amor lo que reaparece es el fanatismo del deseo de poder, inflamado en otros tiempos por la creencia de estar en posesión de la verdad, ese fanatismo que ha ostentado nombres tan hermosos que hasta podía incitar a ser inhumano con la conciencia tranquila (a quemar judíos, herejes, y buenos libros, y a exterminar totalmente civilizacones superiores, como las de México y Perú).

[...]

Lo que antes se hacía por la voluntad de Dios, hoy se hace por la voluntad del oro, es decir, por lo que hoy produce el sentimiento de poder más elevado y la mayor tranquilidad de conciencia.

Olvido peligroso:

Empezamos olvidándonos de la costumbre de amar al prójimo, y acabamos no encontrando en nosotros nada digno de ser amado.

El hombre y las cosas:

¿Por qué no ve el hombre las cosas? Porque es él mismo quien se interpone en el camino, ocultando las cosas con su cuerpo.

En esta línea de pensamiento, recomiendo Solaris, de Stanislaw Lem (no os guiéis por la pésima adaptación al cine con George Clooney, el libro es buenísimo).


Un futuro posible:

¿No cabría imaginar un estado social en el que el propio malhechor se declarara culpable y se impusiera su castigo, con el orgullo de que así honraba la ley que él mismo se había dictado, ejerciendo al castigarse el poder del legislador? Algunas veces fallaría, pero, con su castigo voluntario, se elevaría por encima de la bajeza de su delito, y no sólo lavaría su culpa, sino que, por su franqueza, su magnanimidad y su paz, produciría con su conducta un beneficio público. Así sería el criminal de un futuro posible, cuya condición previa sería la existencia de una legislación futura, basada en la idea de que, en lo grande y en lo pequeño, sólo hay que someterse a la ley que uno mismo se ha dictado. ¡Cuántas cosas habría que intentar! ¡Cuántos futuros deberían ser sacados a la luz!

(Y respecto a este tema, también siguiendo una línea de pensamiento similar, dos de mis libros favoritos: Los Hermanos Karamázov y Crimen y Castigo, de Fyodor Dostoevsky, o como coño se escriba, probablemente mi escritor favorito, si es que se puede tener sólo uno. Recomendabilíiiiisimos).




[Como siempre, los enlaces los pongo a Wikipedia en español (excepto el de Dostoevsky, porque en español han puesto el nombre con tilde y seguro que me iba a tocar las pelotas la cosa ésta con los links), pero en inglés hay mucha más información de casi todo].

Sorprendentemente, de Aurora no hay artículo en Wikipedia, así que lo saco de una Web también con muchas cosas sobre Nietzsche: http://www.nietzscheana.com.ar/

2 comentarios:

Toni dijo...

No te quiero ver yo cuando te pongas profundo xD, tan profundo como para cambiarte nuestro querido nombre por esa cosa de Anotnio que da miedo xD.
Saludos terrícola.

Plasmados dijo...

A veces, ......, nos preguntamos: «¿Hay que recurrir a la fuerza o a la humildad del amor?» Emplead siempre el amor: con él podréis dominar al mundo entero. El ser humano lleno de amor es una fuerza temible con la que ninguna otra se puede igualar.

Los Hermanos Karamasov...Fedor Dostoievski